Nuestros quesos
En Azpilkuetako Gasnak elaboramos quesos artesanos de pastor con leche cruda de oveja Latxa, siguiendo una tradición quesera profundamente ligada a nuestra tierra, Euskal Herria.
Cada queso refleja nuestra forma de entender el oficio: el respeto por la materia prima, el saber hacer artesanal y la paciencia necesaria para que cada pieza desarrolle su propia personalidad.
Desde el carácter auténtico del Idiazabal natural y ahumado hasta la singularidad de nuestras elaboraciones con cuajo natural y nuestros quesos de larga maduración, cada variedad ofrece una experiencia diferente, con matices propios de aroma, textura y sabor.
El Queso Idiazabal Baserrikoa Azpilkueta es un queso de pastor elaborado con leche cruda de oveja Latxa, siguiendo la tradición quesera de Euskal Herria y amparado por la Denominación de Origen Protegida Idiazabal.
La leche cruda de oveja Latxa, el saber hacer artesanal y una maduración mínima de 60 días dan lugar a un queso de pasta prensada, compacto y de gran personalidad. La DOP Idiazabal reconoce precisamente estos rasgos: leche cruda de ovejas Latxa, coagulación enzimática, pasta prensada y maduración mínima de dos meses.
De corteza dura y pasta de color blanco a marfil amarillento, puede presentar pequeños ojos irregularmente repartidos. En boca ofrece un equilibrio entre los matices lácteos de la oveja, las notas de cuajo natural, un punto dulce y ácido y una salinidad media, con una textura compacta y una elasticidad variable. En su versión ahumada, los matices del humo se integran en el carácter propio del queso.
Cada pieza refleja, además, las particularidades de la leche, la época del año y el trabajo de la quesería. Es un queso que representa una forma de producción ligada al territorio y a la tradición del pastoreo de la oveja Latxa.
Un auténtico Idiazabal de pastor: leche cruda, tradición y territorio en cada pieza.
Queso Idiazabal Baserrikoa Ahumado
El Queso Idiazabal Baserrikoa Azpilkueta Ahumado es un queso de pastor elaborado con leche cruda de oveja Latxa, amparado por la Denominación de Origen Protegida Idiazabal. Este queso esta ahumado en un proceso lento y artesano con madera de haya.
La leche cruda de oveja Latxa, el saber hacer artesanal y una maduración mínima de 60 días dan lugar a un queso de pasta prensada, compacto y de gran personalidad. La DOP Idiazabal reconoce precisamente estos rasgos: leche cruda de ovejas Latxa, coagulación enzimática, pasta prensada y maduración mínima de dos meses.
De corteza dura y pasta de color pardo oscuro, puede presentar pequeños ojos irregularmente repartidos. En boca ofrece un equilibrio entre los matices lácteos de la oveja, las notas de cuajo natural, un punto dulce y ácido y una salinidad media, con una textura compacta y una elasticidad variable. En su versión ahumada, los matices del humo se integran en el carácter propio del queso.
Cada pieza refleja, además, las particularidades de la leche, la época del año y el trabajo de la quesería. Es un queso que representa una forma de producción ligada al territorio y a la tradición del pastoreo de la oveja Latxa.
Un auténtico Idiazabal de pastor ahumado: leche cruda, tradición y territorio en cada pieza.
QUESO 094
El 094 es un queso madurado elaborado con leche cruda de oveja Latxa, creado para poner en valor uno de los elementos más tradicionales de la elaboración quesera de pastor: el cuajo natural obtenido exclusivamente de los propios corderos de la explotación.
Este vínculo entre rebaño, leche y cuajo convierte al 094 en un queso especialmente ligado al ciclo natural de la propia ganadería. Es una elaboración en la que el origen de la materia prima y el saber hacer del pastor forman parte inseparable del producto.
Su formato ortoédrico y su corteza dura de color amarillo pálido esconden una pasta compacta, de tonalidad blanca a marfil amarillenta, con pequeños ojos distribuidos de forma irregular. En nariz aparecen notas lácteas, de cuajo natural y matices torrefactos. En boca resulta equilibrado, con toques dulces y ácidos, salinidad media y, ocasionalmente, un agradable punto picante.
Con una maduración mínima de 60 días, mantiene un carácter equilibrado que permite apreciar tanto la calidad de la leche de oveja Latxa como la personalidad aportada por su cuajo natural.
Un queso de pastor desde el origen: de nuestras ovejas y de nuestros propios corderos.
Kvlvnke
KULUNKE es un queso de pasta semicocida elaborado con leche cruda de oveja Latxa y sometido a una maduración mínima de 10 meses.
Su principal seña de identidad está en su textura. Es un queso de pasta semifirme a firme, compacta y homogénea, ligeramente elástica y muy cohesiva, que ofrece un corte limpio y agradable. Al masticarlo, evoluciona hacia una sensación tierna y ligeramente mantecosa, características que lo diferencian de los quesos de oveja de pasta más dura y larga maduración.
Su aroma combina notas lácteas, dulces y torrefactas, mientras que en boca predominan los matices dulces junto a una salinidad media, sin amargor.
La maduración de diez meses aporta intensidad y complejidad sin perder la particular sensación de elasticidad y untuosidad que caracteriza a este tipo de pasta. Esta combinación de maduración y textura es también la que hace que los quesos de pasta semicocida sean especialmente apreciados por quienes buscan un queso con carácter pero todavía agradable, fundente y fácil de comer.
Diez meses de maduración para conseguir una textura única: firme al corte, tierna y ligeramente mantecosa en boca.
Zvtoi
ZUTOI es un queso de alta maduración, elaborado con leche cruda de oveja Latxa y madurado durante un mínimo de 15 meses.
El tiempo es aquí uno de los principales ingredientes. Durante una larga maduración, el queso pierde humedad y su pasta evoluciona hacia una textura más firme y compacta, mientras los aromas y sabores adquieren mayor profundidad y complejidad. En los quesos de oveja de 15 meses es habitual encontrar precisamente una menor elasticidad, mayor firmeza y una expresión aromática y gustativa más intensa.
ZUTOI presenta una corteza dura de color amarillo pálido y una pasta compacta, de tonalidad blanca a marfil amarillenta, con pequeños ojos irregularmente repartidos. Su perfil aromático combina matices lácteos, de cuajo natural y torrefactos. En boca aparecen notas dulces y ácidas junto a una salinidad media, con ausencia de amargor y la posibilidad de un delicado toque picante.
Sus 15 meses de maduración mínima permiten desarrollar un queso de mayor intensidad y persistencia, pensado para quienes disfrutan de los quesos de oveja con personalidad, profundidad y un marcado carácter de maduración.
Quince meses de paciencia para alcanzar un queso intenso, complejo y lleno de matices.